-La Comunidad Política Europea, que reúne este jueves a 47 líderes en Moldavia, llamará al «diálogo» entre serbios y kosovares, además de enviar a Rusia un mensaje de unidad por la guerra en Ucrania

Cuarenta y siete líderes se reúnen este jueves en Chisinau (Moldavia) en la segunda cumbre de la Comunidad Política Europea para lanzar un mensaje de unidad frente a la agresión rusa en Ucrania. Este foro, ideado por el presidente francés Emmanuel Macron, busca crear debates abiertos entre los países del continente europeo -tanto los que forman parte de la Unión Europea (UE) como los que no- para buscar soluciones ante los desafíos más urgentes de la región.

Además de los debates energéticos y climáticos, el encuentro de Moldavia, el segundo de este formato, llega con las tensiones en el norte de Kosovo como telón de fondo. Este miércoles mismo, la OTAN anunció el envío de 700 militares de refuerzo y no descarta desplegar un batallón adicional en caso de que la situación en la región empeore.

La cita contará con la participación del presidente ucraniano Volodímir Zelenksi aunque, por motivos de seguridad, aún no se ha confirmado su asistencia presencial. Los líderes debatirán en mesas redondas sobre cuestiones de seguridad, energía y conectividad; y después abordarán otros temas de interés en formato bilateral. La agenda incluye discusiones abiertas sobre la transición verde y la interconexión del continente, a través de corredores ferroviarios (entre los que se incluye el Atlántico y Mediterráneo).

Pero, al igual que en la reunión de octubre en Praga, el tema central del encuentro será la unidad frente a Rusia. De hecho, que la cumbre se celebre en_Moldavia, muy cerca de Ucrania, no es casual y tiene, además, una carga simbólica como señal de acercamiento al país que hace frontera con Kiev y que recibió el año pasado el estatus de país candidato a entrar en la UE.

Las recientes tensiones en Kosovo también alarman a los líderes europeos, que quiere evitar a toda costa un nuevo foco de violencia en el continente. El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, que acudirá al encuentro Chisinau, se reunió este miércoles de forma urgente en Bratislava con el primer ministro de Kosovo, Albin Kurti. «La situación es peligrosa e insostenible. Necesitamos desescalar y buscar una solución urgentemente a través del diálogo», sostuvo Borrell, que ha instado a Serbia y a Kosovo a volver a la mesa de negociación para evitar nuevos incidentes. Y ese posible acercamiento podría darse en el marco de la cumbre de Moldavia.

La situación en la región también está siendo monitorizada por la Alianza Atlántica y la seguridad en el territorio se ha discutido en el contexto de la reunión de ministros de Exteriores que la organización militar celebra estos días en Oslo (Noruega). El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, aseguró el martes que las tropas de apoyo a la paz desplegadas en la zona -con cerca de 3.800 efectivos- «llevarán a cabo las acciones necesarias para mantener un clima seguro» en Kosovo.

Discrepancias internas

La participación del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se mantiene como una de las grandes incógnitas de la cumbre. Ankara tiene una clara afinidad con Moscú y la relación de amistad del dirigente turco con Vladímir Putin hace que el país no esté cómodo en un encuentro que defiende un frente unido contra Rusia. El dirigente turco, que acaba de ser reelegido, se encuentra además en medio de los trabajos para diseñar su nuevo Gobierno, lo que podría servirle como excusa para no atender la cita de Chisinau.

Esta reunión es clave para discutir cuestiones clave para el continente, como su autonomía estratégica ante gigantes como China y EE UU. También para limar diferencias y acercar posturas en torno a tensiones internas: las diferencias entre Grecia y Turquía sobre la situación en Chipre, el conflicto entre Azerbaiyán y Armenia respecto a la región de Nagorno Karabaj, las relaciones de Reino Unido con la UE tras el ‘brexit’ … En la cita de este jueves se juega también la continuidad de este foro, que volverá a reunirse en octubre en Granada, y que nació para forjar alianzas en el continente y mantener el músculo europeo en un contexto geopolítico cada vez más polarizado.